El precio del forint fue inicialmente estable el jueves, pero durante el día, la situación internacional y las expectativas sobre los datos del mercado laboral estadounidense debilitaron su valor. Factores importantes son las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, la evolución del precio del petróleo y las futuras decisiones de los bancos centrales de Japón y Estados Unidos sobre las tasas de interés. Los datos industriales y minoristas desfavorables del KSH también afectaron al forint, mientras que la demanda de bonos del gobierno húngaro se mantuvo estable.
Para finales de junio, el mercado creía que un tipo de cambio superior a 350 forintos representaba un equilibrio sostenible, pero los recientes acontecimientos, como el resurgimiento del conflicto iránico y la interrupción de las exportaciones de diésel rusas, pusieron de manifiesto la vulnerabilidad de Hungría. Es probable que el Banco Nacional de Hungría esté vigilando de cerca la situación, por lo que no se espera que los niveles de tipo de cambio más débiles que existían antes de las elecciones regresen de forma permanente. A largo plazo, es más probable que el tipo de cambio siga siendo débil, y también es posible que disminuyan las posibilidades de una reducción de las tasas de interés.
Según informa Bloomberg, la gran fortuna de Donald Trump se ha convertido en el principal obstáculo para la adopción de regulaciones sobre criptomonedas en Estados Unidos.
Las empresas tecnológicas están invirtiendo importantes sumas de dinero, especialmente en el desarrollo de procesadores gráficos, aceleradores de IA, centros de datos y modelos de IA. Esta presión financiera ha llevado a las grandes empresas a suspender las compras de acciones, reducir los dividendos, tomar préstamos y emitir bonos a gran escala. Alphabet es el ejemplo perfecto de la situación actual del sector tecnológico, ya que presenta altos ingresos y crecimiento de beneficios, pero también costes y flujo de caja negativos sin precedentes desde su entrada en bolsa en 2004.
La selección de fútbol española deberá pagar aproximadamente el 30 por ciento del premio de 50 millones de dólares que otorga la Copa del Mundo como impuesto.