La clase alta es el principal obstáculo para gravar a los más ricos | Phillip Inman
El artículo argumenta que para que el primer ministro cree un sistema más justo, debe desafiar a las clases profesionales, que se consideran defensores de la élite adinerada. Estos profesionales, incluidos gerentes, abogados y funcionarios públicos, defienden los beneficios de la riqueza, como la tierra y la propiedad, al tiempo que creen que ellos mismos son los principales beneficiarios. Una posible solución es la implementación de un impuesto sobre el valor de la tierra, lo que podría alterar esta dinámica y promover una mayor equidad.

Si el primer ministro quiere hacer que el sistema sea más justo, tendrá que enfrentarse a las clases profesionales mediante un impuesto sobre el valor de la propiedad. Las clases profesionales actúan como una guardia pretoriana para los superricos. Al haber adquirido algunas de las características de la riqueza, defienden los privilegios de la misma: la propiedad de la tierra, las propiedades y las pensiones. Lo hacen como si ellos – directivos de empresas, abogados, médicos, jueces, altos funcionarios, arquitectos y otros – fueran los principales beneficiarios.
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